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7 de agosto de 2017

La excavación en el yacimiento de Driebes descubrirá el foro de la ciudad romana de Caraca

Los trabajos arqueológicos, cuya primera fase acaba el 16 de agosto, se centran en recuperar dos espacios clave: la plaza pública y una de las vías principales. Los restos encontrados hasta ahora acreditan la existencia de la primera ciudad romana localizada en Guadalajara entre el siglo X a.C. y el siglo II d.C. Emilio Gamo, director de las excavaciones: “la campaña arqueológica está confirmando el hallazgo que detectó en febrero el georradar
Las excavaciones en el yacimiento de Driebes las dirige el equipo técnico encabezado por los arqueólogos Emilio Gamo y Javier Fernández. También participa un equipo multidisciplinar del que forman parte los también arqueólogos Saúl Martin y David Álvarez. FOTO: RAQUEL GAMO
“Caraca fue la primera ciudad romana con rango jurídico en la provincia de Guadalajara”. Así lo confirma Emilio Gamo, codirector del ‘Proyecto Driebes’, a eldiarioclm.es, después de que las excavaciones arqueológicas que actualmente se desarrollan al sur de la localidad de Driebes, en la comarca de la Alcarria Baja, hayan podido confirmar la existencia de este asentamiento de época romana, tal como apuntaba la investigación llevada a cabo mediante la técnica del georradar.

Caraca data del primer milenio antes de nuestra era. Y no es la única constatación fehaciente. Los trabajos a pie de campo, que se iniciaron a mediados de julio, han revelado los restos del pórtico y la cabecera del foro, una prueba que cumple con una de las mayores expectativas de esta investigación. “Nos encontrarnos ante la ciudad romana más primitiva de la provincia de Guadalajara”, admite el arqueólogo. De hecho, la existencia de un foro, centro de la vida social en el Imperio romano, es precisamente el criterio por el que se otorgaba el estatus de ciudad a una población.

El paisaje bajo el que yace Caraca es mesetario, casi lunar. Se trata del Cerro de la Virgen de la Muela, al sur del municipio de Driebes. Es un paraje a 600 metros de altitud, abierto, vasto, rodeado de barrancos esteparios, casi desérticos por la pobre vegetación de matorral. Este alto en el que también se emplazan los restos de la Ermita Nueva contrasta con la deliciosa imagen de la fértil vega, regada por el río Tajo que puede otearse en el horizonte. Una paleta de diversidad y cromatismo que tanto caracteriza a Guadalajara.

Pasear por esta loma es como reencontrase con la historia antigua y experimentar la sensación de caminar encima de unas termas o un mercado de época romana. La ubicación de la que fue la antigua Caraca hace que el viajero pueda toparse con todo tipo de vestigios. Por ejemplo, valiosas cerámicas, piedras de granito u otros objetos que formaban parte de la vida cotidiana de nuestros antecesores.

UNA CIUDAD MEDIANA
Caraca, según los especialistas que trabajan en su emplazamiento, debió de ser una ciudad mediana en su tiempo con una población de entre 1.500 y 1.800 habitantes. Otra relevante infraestructura que refuerza la hipótesis de que ésta se trataba de una urbe administrativa es el acueducto de tres kilómetros que abastecía a los pobladores desde el manantial de Lucus o ‘bosque sagrado’ en latín y que, gracias a la arqueología, se ha recuperado parcialmente.

El punto geográfico escogido por los romanos para construir Caraca no fue casual, como nada que tenga que ver con esta avanzada civilización que sentó las bases de la ingeniería civil hace 2000 años. Al contrario, el Cerro de La Muela, que es donde asienta, estuvo considerado, según puntualiza Emilio Gamo, una zona “estratégica” de la meseta sur desde donde la población dominaba el Tajo por el norte y controlaba diversos arroyos y vegas circundantes. Esta situación privilegiada permitió a los romanos, por un lado, defenderse de las invasiones enemigas y, por otro, abastecerse de abundante agua para sostener su próspera economía basada en la explotación del ‘lapis specularis’-mineral usado en el Imperio Romano para construir ventanas- y en la fabricación de esparto, una planta empleada antiguamente para la minería y la cordelería de los barcos.

De ahí que los romanos decidieran asentarse en Caraca, ciudad ubicada en la vía ‘Complutum-Carthago Nova’- principal centro portuario de la época-, a medio camino entre Alcalá de Henares (Complutum) y Segóbriga, otro yacimiento cercano en la provincia de Cuenca. “Probablemente la ciudad se abandonó en el siglo II después de Cristo por el fin de las actividades mineras que se llevaban aquí a cabo”, explica Gamo al hablar sobre el ocaso de Caraca.


"GRAN DESCUBRIMIENTO"
El yacimiento del cerro de la Virgen de la Muela está ubicado sobre un amplio cerro amesetado situado en la orilla derecha del Tajo, cuando traza un amplio meandro, y está delimitado por barrancos con un curso de agua irregular. Se sitúa una altitud de 610 metros y la extensión del yacimiento de época imperial es de al menos 8 hectáreas.

A nivel geológico, la zona a estudio está compuesta de gravas, arenas y limos del cuaternario Superior. Se trata de un área, por tanto, óptima para el asentamiento antrópico. Esta visión queda reforzada por la situación estratégica del enclave, dominando el Tajo desde el norte, el arroyo del Barranco al este, el arroyo Salobre al oeste y una fértil vega a sus pies, al sureste.

Juan Manuel Abascal, catedrático de Historia Antigua en la Universidad de Alicante, sostiene que Caraca “es, sin duda, el gran descubrimiento arqueológico de los últimos años en Castilla-La Mancha”. Especialmente, por la luz que arroja acerca “del trazado de las principales vías romanas a su paso por la actual provincia de Guadalajara”.

EQUIPO TÉCNICO
La campaña arqueológica en el yacimiento de Driebes está siendo ejecutada por un equipo técnico encabezado por los arqueólogos Emilio Gamo y Javier Fernández, y un equipo multidisciplinar del que forman parte los también arqueólogos Saúl Martin y David Álvarez. Además, un grupo de nueve peones naturales de Driebes, contratados mediante el Plan de Empleo de la Junta de Castilla-La Mancha, se encarga de excavar con pico y pala cada mañana durante seis horas en las tres catas que se han abierto en el yacimiento: dos en las que, según apuntan los estudios previos, se situaría el foro; y otra que pertenecería al ‘decumano’ o calle principal del enclave que se cruzaba perpendicularmente con el cardo, la otra gran vía del plano urbano que discurría de norte a sur de la ciudad.

El objetivo esencial del trabajo de campo que se llevará a cabo en el Cerro de la Virgen de la Muela hasta el próximo 16 de agosto es verificar los resultados del ‘georradar’ tridimensional que durante la fase previa de prospección arqueológica del terreno arrojaron “la presencia de una planta urbanística plenamente establecida en las dos calles principales de una ciudad romana, el foro, unas posibles termas y un posible ‘macellum’ o mercado”.

POBLADO CARPETANO ANTERIOR
En noviembre de 2016, el grupo de arqueólogos desarrolló una prospección arqueológica sobre 1,3 hectáreas del Cerro de la Virgen de la Muela a través de la tecnología del georradar con la que se determinó que estas ruinas correspondían probablemente a una población con su foro, sus termas y su acueducto, entre otros edificios. Se trataba de una ciudad romana reconstruida sobre un poblado carpetano existente anteriormente.

Tras varios meses, las expectativas depositadas por los arqueólogos en la información aportada por la técnica se van cumpliendo punto por punto. “De momento las excavaciones están confirmando lo que habíamos visto en las prospecciones”, reconoce Gamo. De este modo, la información que ofrezcan los restos hallados servirá para “analizar cómo se produjo el proceso de romanización en la provincia de Guadalajara y en Castilla-La Mancha”, mediante la evolución histórica de Caraca desde el primer mileno a.C. hasta el Siglo II d.C.

VISITA GUIADA
La primera visita guiada que el grupo de arqueólogos organizó al yacimiento el pasado jueves despertó una gran expectación. Contó con la participación de cerca de un centenar de visitantes de Driebes y otras localidades que, a pesar del incesante calor que caía sobre el cerro, no faltaron a la cita con Caraca. Esa misma tarde tuvo lugar otra visita por la tarde y, además, hay programadas otras dos: el día 10, organizada por la Asociación de los Amigos del Museo de Guadalajara y, al día siguiente, otra de la Asociación de Mujeres de Brea del Tajo.

Durante el recorrido por Caraca, Emilio Gamo describió con todo lujo de detalles los avances que se han alcanzado en apenas 20 días de trabajo. Y, aunque aún no hay nada asegurado y los especialistas recomiendan conceder tiempo y prudencia a las investigaciones, lo cierto es que los trabajos realizados hasta la fecha permiten alumbrar la esperanza sobre la confirmación de los hallazgos detectados por el georradar. En primer lugar, el arqueólogo se detuvo en las inmediaciones de la Ermita Nueva de Driebes, sobre la que aún perviven varias leyendas a su alrededor y desde donde puso en situación a los escuchantes sobre el contexto de la investigación.

PÓRTICO DEL FORO
En la primera cata que los técnicos han abierto en el yacimiento arqueológico, los trabajos se enfocan a encontrar una zona característica del foro: el pórtico. Según Gamo, “la presencia de un espacio diáfano, rodeado al sur por una columnata a modo de pórtico y al norte por dos habitáculos de grandes dimensiones al sur de la actual ermita hace pensar que podría tratarse de un foro”, es decir, el área pública y administrativa del núcleo.

En una segunda excavación, situada a escasos metros de la anterior, la investigación se propone “documentar una parte del ‘decumano’ cercana a su conexión con el cardo máximo”. Aquí se puede observar un rebaje de la calzada empedrada para la conducción de las aguas residuales, que ratifica la hipótesis del georradar de que en esta ciudad romana hubo un sofisticado sistema de alcantarillado. También es visible un muro que pudo pertenecer a una villa e incluso restos de una viga de madera que formaría parte de la sujeción de la citada casa.

Y, finalmente, en la tercera cata podría ubicarse un complejo de instituciones públicas, civiles o religiosas aún por determinar. “Hemos hallado todo lo que esperábamos y a partir de este momento pueden venir las sorpresas. Queremos llegar al nivel ocupacional de las catas y en este punto que alberga la cabecera del foro podríamos encontrar el Templo Imperial, la Curia o la Tesorería”, asegura Javier Fernández Ortea, codirector del ‘Proyecto Driebes’.


APOYO DE LA JUNTA
La ruta arqueológica culminó a la entrada de la antigua ciudad romana, una pronunciada pendiente desde donde se contempla idéntico paraje árido y desmochado. En medio de este entorno se conserva la vía que daba acceso al municipio, la conocida como Vía Espartaria, que se prolonga hasta llegar al río Tajo y sobre el que los romanos debieron construir un puente, hoy desaparecido. Caraca debió contar con una extensión de entre 8 y 12 hectáreas.

Entre los asistentes a la visita se encontraba Faustino Lozano, director provincial de Cultura, quien reiteró el compromiso del Gobierno regional con la continuación de las excavaciones arqueológicas “interesantes” que se están ejecutando en la provincia de Guadalajara. “Sigue habiendo mucha expectativa, pero hay que seguir con prudencia los trabajos cuya continuidad dependen de las subvenciones públicas que convoca anualmente la Junta. Es una pena que a veces algunos yacimientos se queden sin ayudas, porque Guadalajara es muy rica en estos recursos”, admitió.

FINANCIACIÓN DEL PROYECTO
La financiación de las excavaciones en el enclave de Caraca ha corrido a cargo de la Junta de Castilla-La Mancha, que ha aportado 16.000 euros; además de las aportaciones del Ayuntamiento de Driebes, la Asociación de Mujeres de Brea de Tajo y la Asociación de Amigos del Museo Provincial de Guadalajara. Mediante un canal de ‘crowdfunding’, destinado a incrementar los fondos para la investigación, se recaudaron 11.000 euros en solo tres meses, lo que da una idea del fervor que este hallazgo ha causado entre la población de Driebes y su entorno.
Pueblo ilusionado

“La gente de Driebes es sencilla y tiene una gran humanidad, un corazón muy grande. Somos especiales”. Así califica el alcalde, Pedro Rincón a sus conciudadanos. Y es que Driebes vive con enorme entusiasmo el hallazgo de la ciudad romana de Caraca, a escasos 6 kilómetros de este municipio de la Alcarria Baja, rayano con la Comunidad de Madrid.

Con un censo municipal de alrededor de 300 habitantes, la materialización de este hito arqueológico actuaría como foco cultural y turístico para atraer viajeros a toda la comarca. “De momento ya hemos ganado mucho. Recibimos la visita de gente de toda España y del extranjero, que pasan por el pueblo, preguntan, compran algo y eso da más vida al pueblo”, asegura el primer edil a eldiarioclm.es. En cuanto a los planes que imagina para Caraca, el regidor reconoce que “todos tenemos un sueño: que haya un centro de interpretación, un pequeño museo… pero todo esto depende de los resultados que vayamos obteniendo y de las ayudas”.

La entrega de los driebanos al proyecto para desenterrar a su ciudad romana del olvido encuentra un claro ejemplo en la solidaridad de los hermanos Ángel y Pedro Zorita, propietarios durante décadas de los terrenos bajo los que se asientan los vestigios de Caraca.

Ambos se los compraron a una monja de Driebes en 1979 y, según cuenta, siempre sospecharon que “ahí debajo” había algo extraordinario. “Vaya campos más malos que hemos hecho, no salen más que piedras”, le decía Ángel a su hermano. Casi 40 años después, el mayor de los hermanos Zorita, de 82 años, cree que el proyecto “tiene buena pinta”. Los dos han colaborado con la causa cediendo sus dominios agrícolas. La participación de su hijo y su nieto en las excavaciones demuestra la ligazón que existe entre el pueblo de Driebes y Caraca, convertida desde este año en un insólito aliciente en la oferta cultural y turística de Guadalajara en el futuro.

8 de febrero de 2016

Descubren una cueva con restos humanos de hace 4.200 años bajo el Alcázar de Segovia

El equipo investigador del Abrigo del Molino, en su búsqueda de las primeras ocupaciones de Segovia, ha descubierto una cueva “en la misma roca del Alcázar” con restos humanos datados entre el 2.200 y el 2.400 a.C., lo que obliga a revisar la prehistoria de Segovia.
La roca del Alcázar de Segovia cuenta con numerosas cavidades, en una de las cuales han aparecido restos humanos datados por Carbono 14 hace más de 4.000 años. FOTO: JUAN MARTÍN.
Hasta ahora, los arqueólogos defendían que los primeros pobladores del solar donde hoy se ubica la ciudad de Segovia se establecieron allí en la llamada Edad del Hierro, pocos siglos antes de la llegada de los romanos. El documento sobre arqueología de Segovia incluido en el Plan Especial de Áreas Históricas de Segovia (PEAHIS), redactado en 2015, reconoce que “no se puede concretar si el actual espacio en el que se localiza el recinto amurallado ya daría cabida a efectivos asentados de forma permanente” en las dos épocas precedentes a la Edad del Hierro, o sea, el Calcolítico o Edad del Cobre y la Edad del Bronce.

Un hecho recientemente acaecido modificará el paradigma. El equipo investigador del Abrigo del Molino, en su búsqueda de las primeras ocupaciones de Segovia, ha descubierto una cueva “en la misma roca del Alcázar” con restos humanos de hace más de 4.000 años.

Aunque el arqueólogo David Álvarez prefiere no desvelar la ubicación exacta de la cavidad, en aras de su protección, sí explica que en ella se han realizado dos pequeñas catas, de un metro cuadrado. En la efectuada al exterior de la cueva se encontraron “muchísimos fragmentos cerámicos” y, entre ellos, algunos campaniformes, propios de los contextos funerarios del Calcolítico o Edad del Cobre.


ENTERRAMIENTO MÚLTIPLE Y RESTOS CERÁMICOS
Pero lo más interesante, sin duda, estaba en el interior. En el segundo sondeo, a unos 20 metros de la entrada de la cueva, descubrieron el mismo tipo de cerámicas y, además, lo que Álvarez interpreta como “un enterramiento múltiple”. Entre los restos óseos hallados figuraban varios fragmentos de cráneo y una costilla. Esta última fue remitida por los arqueólogos a un laboratorio para su datación por el método del Carbono 14. El resultado ha despejado toda duda. “La cronología que nos da es de entre 2.200 y 2.400 años antes de Cristo”, revela Álvarez. “Eso significa —agrega su compañera María de Andrés— que el primer poblamiento de Segovia no es de la Edad del Hierro, sino mucho más antiguo”.

A la espera de recibir un estudio detallado de los huesos aparecidos que se está llevando a cabo en la Universidad Complutense, Álvarez si quiere advertir de un detalla, curioso, de la excavación. “Aunque todo el material descubierto es coetáneo, está removido, y debajo de ese paquete hallamos, para sorpresa nuestra, un fragmento de terra sigillata —cerámica romana— y otro de una tegula, también romana”. Los arqueólogos manejan, como hipótesis, que en algún momento del Bajo Imperio romano, en una época de crisis, alguien entrara en la cueva y excavara, tal vez con la intención de esconder sus riquezas allí. Para Álvarez, esta rareza de hallar un nivel ‘moderno’ debajo de uno más antiguo (“una estratigrafía invertida”, como apunta De Andrés) no invalida la importancia del yacimiento. “La cerámica campaniforme descubierta —subraya—concuerda con la datación de la costilla”.

Los dos arqueólogos sostienen, al unísono, que aunque en el casco histórico de Segovia “todavía no hay evidencias arqueológicas” de poblamiento en la Edad del Cobre o la del Bronce, la existencia de varias cuevas con uso funerario de esa época en su entorno (La Tarascona y la recientemente descubierta en la roca del Alcázar) “invita a pensar que en Segovia tuvo que haber población” y máxime teniendo en cuenta que, a inicios de la Edad del Bronce, la mayor parte de los poblados se ubicaban en lugares destacados del paisaje, buscando una fácil defensa, una condición que, sin duda, cumplía con creces la zona de mayor altitud de la actual ciudad de Segovia.

Álvarez y De Andrés tienen de intención de publicar, antes de verano, un artículo científico sobre este hallazgo, que promete dar un vuelco a la prehistoria final en la ciudad de Segovia. Y después, volver al campo en el que realmente son especialistas, el Paleolítico.

OTROS YACIMIENTOS EN LA PROVINCIA
Segovia cuenta con un buen número de yacimientos del Calcolítico o Edad del Cobre, y de la Edad del Bronce. Entre los yacimientos en los que se ha constatado la presencia de cerámica campaniforme figuran los de la cueva de Arevalillo de Cega y la de La Vaquera, ésta última en Losana de Pirón (Torreiglesias).

Por lo que respecta a yacimientos con ocupación en el primer momento de la Edad del Bronce, se han considerado como tales la cueva de Los Huesos, en Pedraza de la Sierra; la de Los Enebralejos, en Prádena; y la de Fuentebuena, en Matabuena, que fue descubierta de forma casual hace no demasiados años.

No todos los yacimientos de estas épocas se sitúan en cueva; también hay al aire libre, como es el caso del conocido como La Mesa, en término de Zamarramala, o Las Zumaqueras, en La Lastrilla. En ambos casos, debieron empezar en el Calcolítico y perdurar hasta bien entrada la Edad del Bronce.
(Fuente: 

1 de julio de 2014

Los arqueólogos buscarán nuevos restos de neandertales por el entorno de Segovia

La segunda campaña de excavaciones en el ‘Abrigo del Molino’ se centrará, por una parte, en los tres niveles de ocupación ya conocidos de grupos neandertales y, por otra, en llevar a cabo una prospección por el entorno de Segovia, siguiendo el cauce del río Eresma, con la pretensión de hallar yacimientos similares. La campaña tiene previsto su inicio para el 7 de julio y su finalización cuatro semanas después, el 1 de agosto,
Trabajos en el "Abrigo del Molino" durante la campaña de 2013. Foto: EL NORTE DE CASTILLA
En el ‘Abrigo del Molino’ existen, según recordó ayer David Álvarez, codirector de las excavaciones, al menos tres niveles de ocupación, el segundo de los cuales está datado en torno a 60.000 años de antigüedad, de acuerdo al resultado de una muestra analizada por la técnica de OSL (Optically Stimulated Luminiscence) en un laboratorio de Dinamarca. A la espera de recibir también dataciones de Carbono 14, realizadas por la Universidad de Colonia, en Alemania, el equipo director del ‘Abrigo del Molino’ quiere ampliar el área de excavación del pasado año, con la esperanza de obtener más información sobre las diferentes ocupaciones.

Además, los arqueólogos pretenden llevar a cabo una prospección por el entorno de Segovia, siguiendo el valle del río Eresma. “Pensamos que puede haber más yacimientos similares al ‘Abrigo del Molino’ en este tramo del Eresma; por las características del entorno de Segovia no es descartable su existencia”, declaró Álvarez, quien a renglón seguido advirtió que los arqueólogos no tienen la certeza de hallar nuevas ocupaciones.
Autoridades y responsables de la excavación en 2013.
Foto: EL NORTE DE CASTILLA.

COLABORACIÓN HISPANO-ALEMANA
En otro orden, a la segunda campaña en el ‘Abrigo del Molino’ se incorporarán investigadores del Museo Neandertal (Mettmann, Alemania) y de la Universidad de Colonia, quienes a final de julio tomarán se desplazarán a Segovia con la intención de tomar muestras que permitan llevar a cabo un estudio geoarqueológico del yacimiento. Fruto de esta colaboración hispano-alemana, el ‘Abrigo del Molino’ se va a integrar en un amplio proyecto de investigación que los germanos están desarrollando en yacimientos neandertales de la Península Ibérica. Álvarez sostuvo ayer que esa colaboración alemana “garantiza todavía más repercusión a los trabajos” en el ‘Abrigo del Molino’, recordando que, en un año, los resultados de las investigaciones han sido presentados en diferentes congresos nacionales e internacionales (Sevilla, Brunswich, Bonn y Cáceres).

APOYO ECONÓMICO
La segunda campaña de excavaciones cuenta con la financiación de la Junta y de la Diputación, y la colaboración del Ayuntamiento de Segovia, que ha cedido a los arqueólogos el albergue de Zamarramala, donde se alojarán durante el mes de julio. Además los arqueólogos han contado con la colaboración de dos empresas privadas.

A lo largo de la segunda campaña, cerca de 30 arqueólogos, procedentes de cinco universidades (Complutense de Madrid, Alcalá de Henares, UNED de Asturias, UNED de Segovia y París) participarán en los trabajos.

2 de julio de 2013

Confirman la presencia de neanderthales en el Abrigo del Molino (Segovia)

Los escasos estudios arqueológicos hasta ahora realizados en el denominado 'Abrigo del Molino', en el valle del Eresma, constatan la existencia de neanderthales en la provincia de Segovia, hace 60.000 años, y refutan las tesis que fechaban la primeras ocupaciones humanas en Segovia hace 4.500 años. El estudio de los restos encontrados pertenecientes a herramientas y a mamíferos como caballos o conejos remontan la existencia humana en la provincia no al Calcolítico, como se creía hasta ahora, sino a miles de años atrás.
Algunos de los restos encontrados en el "Abrigo del Molino".
Foto: Rosa Blanco / ICAL

El descubrimiento, en abril de 2012, de un yacimiento cercano al Molino de los Señores, en el valle del Eresma, ofreció la posibilidad a los arqueólogos David Álvarez, María de Andrés y Julio Rojo y al geólogo Andrés Díez de constatar la datación del yacimiento a través de la técnica Optically Stimulated Luminescence (OSL) en un laboratorio de Dinamarca.

«Este descubrimiento ha sacudido los cimientos de la historia de Segovia», explicaron ayer los arqueólogos para subrayar la idoneidad de la zona para la ocupación humana debido a la existencia de refugios naturales y recursos como el río. Allí fue donde encontraron piezas de sílex, material tradicional del hombre neanderthal con el que fabricaba sus propias herramientas.

«Lo importante no son los hallazgos, sino la repercusión para poder conocer datos de fauna y paleoambiente», dijo María de Andrés. Una vez encontrados los útiles líticos y restos óseos en el transcurso de las obras de apertura de un camino en la zona, los profesionales comunicaron el hallazgo al arqueólogo territorial de la Junta, Luciano Municio, y al Ayuntamiento de Segovia para que fuera concedido un permiso de actuación.

Tras obtener los resultados, los arqueólogos subrayaron su importancia para el estudio de los neandertales en la península ibérica y para ofrecer a Segovia «un importante salto en el panorama científico internacional». En este sentido, aseguraron que los trabajos sobre el 'Abrigo del Molino' serán presentados en congresos y publicaciones de ámbito europeo.

Durante el mes de julio continuarán desarrollándose el trabajo de campo con vistas a confirmar la importancia del hallazgo y sentar las bases de otra investigación, según Álvarez. Además, los arqueólogos subrayaron la importancia de continuar con la misma a pesar de los momentos de dificultad económica porque «creemos que la búsqueda del conocimiento no debe paralizarse por las dificultades económicas», y para ello apelaron a la colaboración como «suma de todos». De momento, los profesionales han encontrado el apoyo que necesitan en la Diputación Provincial de Segovia y en la Junta de Castilla y León.

Para emprender esta «aventura arqueológica», se conformó un equipo de investigación integrado por distintos especialistas, doctores en diferentes disciplinas relacionadas con el Paleolítico y el estudio de los neanderthales, con el objetivo de asegurar el correcto desarrollo de las investigaciones, así como su difusión por distintos medios.